Por Paula Bosch, Senior Revenue Manager.
En los últimos años los viajeros han empezado a seguir una nueva tendencia conocida como hotel hopping. Esta forma de viajar está cogiendo fuerza gracias a la facilidad de reservar online, la flexibilidad de las tarifas, y el interés por vivir experiencias diferentes durante un mismo viaje.
El hotel ya no es sólo un lugar para dormir, sino parte de la experiencia de viajar.
Para el sector hotelero es un desafío: ya no basta con captar una reserva, sino que también es necesario convencer al cliente para que permanezca en el establecimiento durante toda su estancia.
¿Qué es el hotel hopping?
Consiste en alojarse en hoteles diferentes durante un mismo viaje, en un mismo destino.
En vez de reservar siete noches consecutivas en un único establecimiento, por ejemplo, el viajero reparte su estancia entre dos, tres o incluso más hoteles.
A veces se hace por precio, buscando las mejores opciones. Otras veces para conocer distintas zonas en el mismo destino, distintos tipos de hotel, o para vivir nuevas experiencias.
Esto último se ve muy influenciado por las redes sociales, que convierten algunos hoteles en atractivos turísticos que los viajeros quieren experimentar y compartir con sus publicaciones.
¿Quién practica el hotel hopping?
Aunque todavía representa una parte minoritaria del mercado, cada vez es más frecuente encontrar este comportamiento entre determinados segmentos.
Los segmentos que suelen practicar hotel hopping son:
- Viajeros de ocio (A diferencia de viajeros de negocios, cuyo objetivo es dormir en el alojamiento, y no tanto la experiencia).
- Jóvenes de entre 25 y 40 años. Les gusta organizar sus viajes de forma digital y buscar experiencias nuevas.
- Parejas: suelen buscar exclusividad y distintas experiencias durante sus vacaciones.
- Viajeros de alto poder adquisitivo. Suelen seleccionar hoteles por la experiencia que ofrecen (por ejemplo, experiencias gastronómicas, servicios exclusivos…), más que por el alojamiento en sí.
Por el contrario, la práctica de hotel hopping no suele ser tendencia en familias (evitan mover equipaje y desplazamientos con niños pequeños), ni en viajeros de negocios (suelen centrarse en dormir cerca del lugar de trabajo o evento).

¿Qué nacionalidades practican más el hotel hopping?
A pesar de que no hay estadísticas oficiales, la experiencia del sector y varios estudios sobre el comportamiento del viajero, permiten identificar algunas tendencias.
Los viajeros procedentes de Estados Unidos, Canadá y Australia muestran una mayor predisposición a combinar varios alojamientos durante un mismo viaje.
También es frecuente entre turistas británicos y neerlandeses que realizan estancias largas y desean conocer diferentes zonas de un mismo destino.
En Asia, mercados como Corea del Sur, Singapur o Japón presentan un interés creciente por este tipo de experiencias, especialmente entre viajeros jóvenes, también debido a la amplia oferta.
Por el contrario, los mercados alemán y centroeuropeo suelen mostrar una mayor fidelidad al alojamiento elegido, especialmente cuando realizan vacaciones tradicionales de una o dos semanas.
¿Por qué cambia de hotel un viajero?
Las motivaciones pueden ser muy diversas. Las más habituales son:
En muchos casos, el propio hotel pasa a formar parte de la experiencia turística y deja de ser únicamente un lugar para dormir.
Sin embargo, el hecho de cambiar de hotel durante las vacaciones tiene algunos inconvenientes como el desplazamiento, preparar nuevamente el equipaje, nuevos check-in y check-out, el tiempo que supone, pérdida de comodidad, además de que el huésped debe volver a familiarizarse con el nuevo establecimiento.

¿Qué puede hacer un hotel para evitar que el cliente cambie de alojamiento?
Desde el punto de vista hotelero, la práctica de hotel hopping supone un nuevo reto: conseguir que los huéspedes se queden en su hotel.
Los hoteleros pueden reforzar la fidelización incentivando las estancias largas mediante beneficios progresivos y creando experiencias que mantengan el interés del huésped durante toda su estancia. La personalización, las ventajas asociadas al número de noches y la posibilidad de cambiar de habitación o categoría permiten aportar variedad sin necesidad de cambiar de establecimiento.
Al mismo tiempo, es fundamental comunicar de forma activa todos los servicios y experiencias disponibles y aprovechar el momento previo al check-out para incentivar futuras reservas. En definitiva, la clave está en ofrecer al huésped motivos para quedarse más tiempo y, sobre todo, para querer volver.
Conclusión
El hotel hopping supone un cambio en la forma de viajar. Para determinados perfiles, especialmente viajeros jóvenes, parejas y clientes con mayor poder adquisitivo, el alojamiento ha dejado de ser un simple lugar donde dormir, para convertirse en parte esencial de la experiencia vacacional.
Los viajeros buscan dinamismo, y vivencias nuevas. Los hoteles buscan ahora la manera de incentivar al huésped para que permanezca en su hotel durante toda su estancia.


